¿hasta qué punto el primer párrafo de una novela es importante?
los hay descriptivos, los hay misteriosos, los hay que resumen toda la historia, los hay que despiertan la curiosidad...
a menudo es lo último que escribe el autor, precisamente porque sabe que la continuidad de su lectura depende de este primer párrafo...pero, ¿siempre ha sido así? comprobémoslo.

dilluns, 22 d’agost de 2011

Fiódor Dostoievski - Los hermanos Karamázov

Alexei Fiódorovich Karamázov era el tercer hijo de Fiódor Pávlovich Karamázov, un terrateniente de nuestro distrito tan conocido en tiempos (y hasta ahora se le recuerda) por su trágico y oscuro fin, que sucedió hace treinta años justos y del que hablaré llegado el momento. Ahora me limitaré a decir de este "terrateniente" (así lo llamaban, aunque en toda su vida apenas si se le vio en su hacienda) que era un tipo raro, aunque se da bastante a menudo, un tipo de hombre no sólo ruin y corrompido, sino también estúpido, pero de esos estúpidos que saben arreglar muy bien sus asuntos económicos, y nada más que éstos, a lo que parece. Fiódor Pávlovich, por ejemplo, había empezado casi de la nada, era un terrateniente de lo más modesto, procuraba sentarse a comer en mesas ajenas, parecía con aficiones de parásito, pero a la hora de su muerte en su casa aparecieron cien mil rublos en dinero contante y sonante. Y al mismo tiempo, sin embargo, durante su vida entera fue uno de los tipos más estrambóticos y estrafalarios de todo el distrito. Lo repito: no se trataba de estupidez; la mayoria de estos tipos estrambóticos son generalmente bastante listos y astutos, se trata de extravagancia, y además de una extravagancia particular, nacional.