¿hasta qué punto el primer párrafo de una novela es importante?
los hay descriptivos, los hay misteriosos, los hay que resumen toda la historia, los hay que despiertan la curiosidad...
a menudo es lo último que escribe el autor, precisamente porque sabe que la continuidad de su lectura depende de este primer párrafo...pero, ¿siempre ha sido así? comprobémoslo.

dijous, 15 d’octubre de 2009

Charles Dickens - Una història de dues ciutats



L'ÈPOCA

Era el millor dels temps, i era el pitjor; era l'edat de la saviesa i la de la ximpleria; era l'època de la fe i l'època de la incredulitat; l'estació de la Llum i la de les Tenebres; era la primavera de l'esperança i l'hivern de la desesperació; tot se'ns oferia com a nostre i no teniem absolutament res; anàvem tots directament al cel, tots ens precipitàvem per a la direcció contrària. En un mot: l'època era tan semblant a l'actual, que algunes de les autoritats més escandaloses demanaven que, per a bé o per a mal, fos considerada tan sols en un grau superlatiu de comparació.

(Traducció de Jordi Arbonès)





The Period
It was the best of times, it was the worst of times, it was the age of wisdom, it was the age of foolishness, it was the epoch of belief, it was the epoch of incredulity, it was the season of Light, it was the season of Darkness, it was the spring of hope, it was the winter of despair, we had everything before us, we had nothing before us, we were all going direct to Heaven, we were all going direct the other way—in short, the period was so far like the present period, that some of its noisiest authorities insisted on its being received, for good or for evil, in the superlative degree of comparison only. 



Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la  locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Lo poseíamos todo, pero no teníamos nada; caminábamos directamente hacia el cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, sólo es aceptable la comparación en grado superlativo.



Charles John Huffam Dickens (PortsmouthInglaterra7 de febrero de 1812 – Gadshill PlaceInglaterra9 de junio de 1870) fue un famoso novelista inglés, uno de los más conocidos de la literatura universal, y el principal de la era victoriana. Supo manejar con maestría el género narrativo, con humor e ironía, y una aguda y álgida crítica social. En su obra destacan las descripciones de gente y lugares, tanto reales como imaginarios. Utilizó en ocasiones el pseudónimo Boz.
Críticas posteriores, tales como las de George Gissing y G. K. Chesterton, defendieron y aclamaron su dominio de la lengua inglesa como inigualable, sus personajes como creativos e inolvidables y en gran parte su sensibilidad social como poseyente. No obstante, también recibió críticas de sus mejores lectores, George Henry LewesHenry James, y Virginia Woolf entre ellos, los cuales achacaron ciertos defectos a sus obras, como el sentimentalismo efusivo de su prosa, acontecimientos irreales y personajes grotescos.
La popularidad de sus novelas y relatos cortos durante su vida y en el presente es fácilmente demostrada por el hecho de que ninguna se ha dejado de publicar. Dickens escribió novelas por entregas, el formato usual en la ficción en su época, por la simple razón de que no todo el mundo tenía los recursos económicos necesarios para comprar un libro, y cada nueva entrega de sus historias era esperada con gran entusiasmo por sus lectores, nacionales e internacionales. Dickens es actualmente y como lo ha sido siempre, admirado por escritores en todas partes como un ídolo literario.

Jane Austen - Orgullo y prejuicio


Es una verdad generalmente admitida que un hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, debe tomar esposa.
Aunque los sentimientos y modos de ver de un hombre en estas condiciones sean poco conocidos cuando llega a un sitio por primera vez, dicha verdad está tan arraigada en las mentes de la família que le circundan, que es considerado como una propiedad indiscutible de una u otra de las hijas casaderas.








It is a truth universally acknowledged, that a single man in possession of a good fortune, must be in want of a wife. However little known the feelings or views of such a man may be on his first entering a neighbourhood, this truth is so well fixed in the minds of the surrounding families, that he is considered the rightful property of some one or other of their daughters.



Jane Austen (16 de diciembre de 1775 – 18 de julio de 1817) fue una destacada novelista británica, que vivió durante el período de la regencia, es decir entre la época georgiana y la victoriana. La ironía que emplea para dotar de comicidad a sus novelas hace que Jane Austen sea contada entre los "clásicos" de la novela inglesa, a la vez que su recepción va, incluso en la actualidad, más allá del interés académico, siendo leídas por un público más amplio.
Nació en la rectoría de SteventonHampshire. Su familia pertenecía a la burguesía agraria, contexto del que no salió y en el que sitúa todas sus obras, siempre en torno al matrimonio de su protagonista. La candidez de las obras de Austen, sin embargo, es meramente aparente; si bien pueden interpretarse de varias maneras. Los círculos académicos siempre han considerado a Austen como una escritora conservadora, mientras que la crítica feminista más actual apunta que en su obra puede apreciarse una novelización del pensamiento de Mary Wollstonecraft sobre la educación de la mujer.
Sus obras han sido llevadas al cine en diferentes ocasiones, algunas veces reproducidas de forma fiel, y en otras haciendo adaptaciones a la época actual, como es el caso de Clueless, adaptación libre de Emma, o bien Sentido y sensibilidad, de 1995; Mansfield Park, de 2000, y las versiones de Bride and Prejudice (dirigida por Gurinder Chadha) en el 2004, y en el 2005 Orgullo y prejuicio (dirigida por Joe Wright), ambas basadas en la célebre Pride and Prejudice. El interés que la obra de Jane Austen sigue despertando hoy en día muestra la vigencia de su pensamiento y la influencia que ha tenido en la literatura posterior.

Anton Chejov - El beso y otros cuentos



El beso


El veinte de mayo, a las ocho de la tarde, las seis baterías de la brigada de artillería de reserva N. que se dirigían al campamento se detuvieron a pasar la noche en la aldea Mestechki. En el momento de mayor alboroto, cuando algunos oficiales se afanaban en torno a las piezas y los demás, reunidos en la plaza junto a la verja de la iglesia, prestaban oídos a los aposentadores, de detrás de la iglesia apareció un jinete vestido de civil montado sobre un extraño caballo. Con un cuello hermoso y la cola corta, el caballo, pequeño y bayo, no avanzaba en línea recta sino un poco de lado, realizando con las patas unos leves pasos de danza, como si se las azotaran.





Agafia

Durante mi estancia en el distrito de S., había visitado a menudo los huertos de Dúbov, donde vivía el campesino Savva Stukach, o simplemente Savka. Aquellos huertos eran mi lugar preferido para los días de pesca que yo llamaba "general", de esos que, cuando sales de casa, no sabes ni el día ni la hora en que volverás y cargas hasta con el último aparejo y abundantes provisiones. A decir verdad, no me atraía tanto la pesca como el despreocupado vagar, comer a cualquier hora, charlar con Savka y los largos cara a cara con las calladas noches de verano.


La cigarra

Todos los amigos y buenos conocidos de Olga Ivánovna estuvieron en su boda.
- Mírenlo: ¿verdad que tiene un no sé qué?- decía ella a sus amigos señalando a su marido, al parecer, con el deseo de explicar por qué se había casado con ese hombre común, corriente y nada extraordinario.

El estudiante

Al principio el tiempo había sido bueno, sereno. Chillaban los zorzales, no lejos, en los pantanos algo vivo zumbaba quejumbroso, como si alguien soplara por una botella vacía. Pasó volando una chocha y el disparo dirigido contra el ave resonó en el aire primaveral retumbante y alegre. Pero cuando oscureció en el bosque, irrumpió del este un viento frío y penetrante y todo qudó en silencio. Agujas heladas cubrieron de hielo los charcos y el bosque se tornó inhóspito, hosco y desapacible. El lugar olió a invierno.

El profesor de lengua

Se oyó el repicar de cascos de caballos sobre un suelo de tablas: sacaron de las caballerizas primero al azabache Conde Nulin, luego al blanco Gigante y después a Maika, hermana de éste. Todos eran unos caballos magníficos y caros. El viejo Shélestov ensilló a Gigante y dijo dirigiéndose a su hija Masha:
- A ver, María de Godefroy, monta. ¡Ópale!

Campesinos

Nikolái Chikildéyev, mozo del hotel moscovita el Bazar Eslavo, se puso enfermo. Las piernas no les respondían, andaba tan mal que en una ocasión, cuando iba por un pasillo con una bandeja en la que llevaba jamón con guisantes, tropezó y se cayó al suelo. Tuvo que dejar el empleo. El dinero que tenía y el de su mujer se lo llevó la enfermedad y ya no tenían qué comer. Se aburría sin trabajo y decidió que había que volver a casa, a la aldea. Allí sería más fácil soportar la enfermedad, la vida era más barata; y no en vano se dice que en casa hasta las paredes ayudan.

Iónich

Cuando los recién llegados a la ciudad de províncias S. se quejaban de lo aburrido y monótono que era la vida en ella, los habitantes del lugar, como justificándose decían que, al contrario, en S. se estaba muy bien, que en S. había una biblioteca, un teatro, un club, se celebraban bailes y -añadían finalmente- había algunas famílias interesantes, agradables e inteligentes con las que se podía entablar amistad. Y mencionaban a los Turkin como los más instruidos y de mayor talento.

Un ángel

Olenka, la hija del asesor colegiado retirado Plemiánnikov, se hallaba sentada en el porche que daba al patio de su casa, sumida en sus pensamientos. Hacía calor, las moscas pegajosas no paraban de molestar y resultaba agradable pensar que pronto caería la tarde. Del este se acercaban una nubes negras que amenzaban lluvia y de ves en cuando llegada una brisa húmeda.

La Nueva dacha

Atres verstas de la aldea Obruchánovo se construía un puente enorme. Desde la aldea, que se levantaba en lo alto de una orilla escarpada, se veía el enrejado de la armadura, y en los días de niebla, en las calladas jornadas de invierno, cuando los fríos cabrios de hierro y todos los bosques de alrededor se cubrían de escarcha, el puente ofrecía un cuadro pintoresco, fantástico incluso. En ocasiones pasaba por el pueblo, montado en un carro ligero o en calesa, el ingeniero Kúcherov, el constructor del puente, un hombre grueso, ancho de hombros y con barba, cubierto de una visera blanda y arrugada, y a veces, en los días de fiesta se presentaban los peones que trabajaban en el puente; éstos pedían caridad, se reían de las campesinas y en ocasiones se llevaban alguna cosa. Pero ocurría rara vez; por lo general los días se sucedían tranquilos y en paz, como si la obra no existiera, y no sólo por las noches, cuando junto al puente se encendían las hogueras, el viento traía apagadas las canciones de los peones. Y también durante el día, de vez en cuando, se oía el lastimero tañido metálico: don... don... don...

Por asuntos del servicio

Un inspector judicial en funciones y un médico de distrito se dirigían a la aldea Syrnia a practicar una autopsia. Por el camino los atrapó una ventisca, anduvieron largo tiempo perdidos y no llegaron al lugar al mediodía, como quería, sino sólo al anochecer, cuando ya había oscurecido. Pararon a pasar la noche en la isba del zemstvo. Y allí mismo, en la isba del zemstvo, se hallaba por casualidad el propio cadáver, el cuerpo del agente local de seguros Lesnitski, un hombre que tres días antes se presentó en Syrnia y, después de instalarse en la isba del zemstvo y de pedir un samovar, se pegó un tiro del modo más inesperado para todos; y la circunstancia de que hubiera acabado con su vida de manera tan extraña, tomando un té con el samovar y los platos bien dispuestos sobre la mesa, dio motivo a que muchos sospecharan que se trataba de un asesinato; de modo que se impuso hacer una autopsia.

La novia

Serían las diez de la noche, sobre el jardín brillaba la luna llena. En casa de los Shumin justo dieron fin las vísperas que había encargado la abuela Marfa Mijáilovna, y ahora Nadia veía -había salido un momento al jardín- cómo en la sala servían los entremeses de la cena. La abuela con su rico vestido de seda iba de un lado a otro. El padre Andréi, arcipreste de la catedral, le decía algo a la madre de Nadia, Nina Ivánovna, que en aquellos momentos, con las luces de la casa y a través de las ventanas parecía extrañamente muy joven. A su lado se encontraba Andréi Andreich, el hijo del padre Andréi. Escuchaba con atención.




divendres, 2 d’octubre de 2009

Stefan Zweig - Amok











El mes de març de l'any 1912, mentre efectuaven la descàrrega d'un gran transatlàntic al port de Nàpols, s'esdevingué un cas estrany sobre el qual els diaris portaren extenses informacions agençades, però, amb molta fantasia.
Com a passatger de l'Oceania i igualment que els altres, m'hauria estat possible d'esser testimoni d'aquell succés singular ocorregut durant la nit -quan carregaven carbó i desembarcaven la mercaderia- però desitjosos de fugir del soroll tots els passatgers baixàrem a terra per passar el temps en teatres i cafès.


Nacido en Viena, Austria, en 1881, comenzó a escribir desde muy joven, y el éxito se presentó ante el de inmediato, para ya no abandonarlo durante su vida. Se recibió de doctor en filosofía y recorrió el mundo entero brindando conferencias acerca de sus estudios literarios y del estado del mundo. A menudo, como un detalle hacia sus interlocutores, pronunciaba sus discursos en el idioma del país que visitaba. Por supuesto, estas delicadezas no pasaron nunca inadvertidas.
Entre los años 1920 y 1930 Zweig había comprado, junto a su esposa, un castillo en los altos de las montañas y allí recibía a cientos de personalidades todo el tiempo. Se granjeó la amistad de miles de personas, hasta tal punto que se cuentan entre su correspondencia privada más de 20.000 cartas.
Una de sus obras más importantes, «Momentos estelares de la humanidad», le llevó más de veinte años tenerla terminada. Revisaba una y otra vez y no se conformaba con lo primero que salía de su pluma. Luego, a este exitoso ensayo le siguió una continuación, «Nuevos momentos estelares de la humanidad», en el que detallaba los grandes momentos de la historia del hombre. Por otra parte, aunque su producción literaria abundó en novelas, se destacó también por algunas biografías, como las de María Estuardo, Balzac y su amigo Romain Rolland.
En 1933, llega a Alemania Adolf Hitler, y con él, la orden de quemar toda la bibliografía de Zweig, escritor judío aunque no práctico. Huye a Suiza y luego, en la necesidad de tener que ir más lejos para asegurar su supervivencia, decide emigrar a Inglaterra, pero su esposa se negará a abandonar su país. Se separarán para siempre.
Una vez en Inglaterra, su mente ya no era la misma de antes. Las ansias de infundir cultura y educar caen estrepitosamente cuando contempla día a día el atropello nazi. Es entonces cuando se convence, hasta el final de sus días, que la cultura europea sucumbirá bajo la amenaza de Hitler y ya no habrá nada en un futuro que la salve.
Viaja por América, por Argentina y por Brasil, donde decide quedarse definitivamente a vivir con su segunda esposa, considerando que el país jamás se verá perjudicado por la Segunda Guerra Mundial. Allí, entre el ostracismo en el que vive y la melancolía, el convencimiento de que nada bueno se puede hacer ya lo va sepultando en una soledad inmensa, preludio de su trágico final. Mientras tanto, sigue ayudando desinteresadamente a emigrantes como él, pero que no gozan de la misma fortuna. Las gentes lo ven siempre sonriente.
«Creo que es mejor finalizar en un buen momento y de pie una vida en la cual la labor intelectual significó el gozo más puro, y la libertad personal, el bien más preciado sobre la tierra.» Fueron las palabras que se encontraron junto al cadáver de él y su segunda esposa en febrero de 1942, cuando decidieron quitarse la vida ingiriendo una potente dosis de veneno.
Su muerte fue totalmente inesperada. Nadie salía de su asombro. Sólo contaba con 60 años y algunos meses más. «Saludo a mis amigos, ojalá puedan ver el amanecer después de esta larga noche. Yo, demasiado impaciente, me les adelanto.» A su entierro, celebrado con honores de jefe de estado, acuden miles de personas, en el cementerio de Petrópolis.
Refiriéndose a Brasil, en su carta de despedida, dirá: «Me urge cumplir con un último deber: agradecer profundamente a este maravilloso país, Brasil, que me ofreció a mí y a mi trabajo una estancia tan buena y hospitalaria.» Una de sus obras estará dedicada precisamente a este país: «Brasil, país del futuro», en la que no abandonará la temática de la injusticia y la arbitrariedad del Estado, presente en casi toda su obra.

dijous, 1 d’octubre de 2009

Nikolai Gogol - Historias de San Petersburgo





La avenida Nevski


Nada hay tan hermoso como la avenida Nevski, por lo menos en San Petersburgo; porque en San Petersburgo esa avenida lo es todo. Y, vamos a ver, ¿hay algo más gozoso, mas brillante, más resplandeciente que esta bella arteria de nuestra capital? Tengo la seguridad de que ninguno de sus pálidos habitantes, ninguno de sus funcionarios públicos, cambiaría la avenida Nevski por todos los bienes de este mundo. No sólo el joven de ventisiete años con su lindo bigote y su levita de corte impecable, sino el individuo de barba blanca y cabeza lisa como bola de bilar.., sí, incluso ése se entusiasma con la avenida Nevski. ¿Y las señoras?...¡Ah, en cuanto a las señoras la avenida Nevski es motivo de mayor gozo aún! ¿Pero hay acaso alguien que no se sienta conmovido y encantado por ella? Apenas se entra en la avenida Nevski se percibe su ambiente carnavelesco. Incluso si alguien tiene algún asunto importante y necesario a que atender, lo más seguro es que lo olvidará tan pronto como ponga el pie en ella. Éste es el único lugar de la ciudad en que la gente no se encuentra en él por motivo de negocios, por necesidad o por el afán de lucro que parece haberse enseñoreado de todo San Petersburgo.

El retrato

En ningún sitio se congregaba tanta gente como delante de la tienda de arte de Shukin, en uno de los mercados de San Petersburgo. Esa tiendecilla tenía en verdad un surtido bastante variado de objetos curiosos: los cuadros, en su mayor parte, estaban pintados al óleo, cubiertos de un barniz verde oscuro y en marcos de un amarillo sucio. Un paisaje invernal con árboles blancos, un crepúsculo vespertino rojo semejante al reflejo de un incendio, un campesino flamenco más parecido a un pavo con collarín que a un ser humano...

Diario de un loco

Hoy ha ocurrido algo extraordinario. Esta mañana me levanté bastante tarde, y cuando Mavra me trajo las botas limpias le pregunté qué hora era. Al oír que ya hacía rato que habían dado las diez me vestí deprisa y corriendo. Debo confesar que a punto estuve de no ir al departamento, sabiendo de antemano la cara de vinagre que me pondría el jefe de mi sección. Desde hacía mucho tiempo viene diciéndome: «¿Pero qué te pasa, hombre, que pareces estar siempre pensando en las musarañas? A veces corres de la ceca a la meca y armas tales líos que ni el mismo diablo sabe entenderlos, escribiendo los títulos con letras minúsculas en lugar de mayúsculas, y sin poner fecha o número en lo alto de la página.» ¡Maldito sea, el tío gruñón!

La nariz

El 15 de marzo ocurrió en Petersburgo un incidente tan insólito como desconcertante. El barbero Ivan Yakovlevich, que vivía en la avenida Voznesenski (su apellido se había borrado de la muestra y en ella sólo figuraban un caballero con las mejillas enjabonadas y el letrero «Se hacen sangrías»), el barbero Ivan Yakovlevich -repetimos- se despertó bastante temprano al olor de pan caliente. Al incorporarse un poco en la cama, vio que su mujer, señora harto respetable y muy adicta al café, sacaba del horno un pan acabado de cocer.

El abrigo

En el departamento... pero quizá lo mejor será no decir en qué departamento. En este mundo no hay nada más enojoso que los departamentos, regimientos, oficinas del gobierno y, en una palabra, los organismos oficiales de toda clase. Hoy día, un individuo cualquiera considera que un insulto personal contra él es un insulto contra la sociedad entera. He oído decir que no hace mucho un comisario de policía -no recuerdo de qué ciudad- envió un oficio a las autoridades en el cual declaraba sin rodeos que todas las disposiciones del gobierno habían sido contravenidas y que su propio sacrosanto nombre había sido sinduda alguna utilizado en vano. Y como prueba de ello adjuntaba al oficio un grueso volumen de una obra sumamente romántica en la que en cada diez páginas, poco más o menos, figuraba un comisario de policía a veces en avanzado estado de embriaguez. Por consiguiente, para evitar toda clase de interpretaciones enojosas, me referiré al departamento de marras como cierto departamento.


Edgar Allan Poe - Los crímenes de la calle Morgue

Las características de la inteligencia que suelen calificarse de analíticas son en sí mismas poco susceptibles de análisis. Sólo las apreciamos a través de sus resultados. Entre otras cosas sabemos que, para aquel que las posee en alto grado, son fuente del más vivo goce. Así como el hombre robusto de complace en su destreza física y se deleita con aquellos ejercicios que reclaman la acción de sus músculos, así el analista halla su placer en esa actividad del espíritu consistente en desenredar. Goza incluso con las ocupaciones más triviales, siempre que pongan en juego su talento. Le encantan los enigmas, los acertijos, los jeroglíficos, y al solucionarlos muestra un grado de perspicacia que, para la mente ordinaria, parece sobrenatural. Sus resultados, frutos del método en su forma más esencial y profunda, tienen todo el aire de una intuición. La facultad de resolución se ve posiblemente muy vigorizada por el estudio de las matemáticas, y en especial por su rama más alta, que, injustamente y tan sólo a causa de sus operaciones retrógradas, se denomina análisis, como si se tratara del análisis par excellence. Calcular, sin embargo, no es en sí mismo analizar. Un jugador de ajedrez, por ejemplo, efectúa lo primero sin esforzarse en lo segundo. De ahí se sigue que el ajedrez, por lo que concierne a sus efectos sobre la naturaleza de la inteligencia, es apreciado erróneamente. No he de escribir aquí un tratado, sino que me limito a prologar un relato un tanto singular, con algunas observaciones pasajeras; aprovecharé por eso la oportunidad para afirmar que el máximo grado de la reflexión se ve puesto a prueba por el modesto juego de damas en forma más intensa y beneficiosa que por toda la estudiada frivolidad del ajedrez. En este último, donde las piezas tienen movmientos diferentes y singulares, con varios y variables valores, lo que sólo resulta complejo es equivocadamente confundido (error nada insólito) con lo profundo. Aquí se trata, sobre todo, de la atención. Si ésta cede un solo instante, se comete un descuido que da por resultado una pérdida o la derrota. Como los movimientos posibles no sólo son múltiples, sino intrincados, las posibilidades de descuido se multiplican y, en nueve casos de cada diez, triunfa el jugador concentrado y no el más penetrante. En las damas, por el contrario, donde hay un solo movimiento y las variaciones son mínimas, las probabilidades de inadvertencia disminuyen, lo cual deja un tanto de lado a la atención, y las ventajas obtenidas por cada uno de los adversarios provienen de una perspicacia superior.





Edgar Allan Poe (BostonEstados Unidos19 de enero de 1809 – Baltimore, Estados Unidos, 7 de octubre de 1849) fue un escritorpoetacrítico y periodista romántico estadounidense, generalmente reconocido como uno de los maestros universales del relato corto, del cual fue uno de los primeros practicantes en su país. Fue renovador de la novela gótica, recordado especialmente por sus cuentos de terror. Considerado el inventor del relato detectivesco, contribuyó asimismo con varias obras al género emergente de la ciencia-ficción. Por otra parte, fue el primer escritor estadounidense que intentó hacer de la escritura su modus vivendi, lo que tuvo para él consecuencias desastrosas.
Fue bautizado como Edgar Poe en BostonMassachusetts, y sus padres murieron cuando era niño. Fue recogido por un matrimonio adinerado de RichmondVirginia, Frances y John Allan, aunque nunca fue adoptado oficialmente. Pasó un curso académico en la Universidad de Virginia y posteriormente se enroló, también por breve tiempo, en el ejército. Sus relaciones con los Allan se rompieron en esa época, debido a las continuas desavenencias con su padrastro, quien a menudo desoyó sus peticiones de ayuda y acabó desheredándolo. Su carrera literaria se inició con un libro de poemas, Tamerlane and Other Poems (1827).
Por motivos económicos, pronto dirigió sus esfuerzos a la prosa, escribiendo relatos y crítica literaria para algunos periódicos de la época; llegó a adquirir cierta notoriedad por su estilo cáustico y elegante. Debido a su trabajo, vivió en varias ciudades: BaltimoreFiladelfia y Nueva York. En Baltimore, en 1835, contrajo matrimonio con su prima Virginia Clemm, que contaba a la sazón 13 años de edad. En enero de 1845, publicó un poema que le haría célebre: "El cuervo". Su mujer murió de tuberculosis dos años más tarde. El gran sueño del escritor, editar su propio periódico (que iba a llamarse The Stylus), nunca se cumplió.
Murió el 7 de octubre de 1849, en la ciudad de Baltimore, cuando contaba apenas 40 años de edad. La causa exacta de su muerte nunca fue aclarada. Se atribuyó al alcohol, a congestión cerebral, cóleradrogasfallo cardíacorabiasuicidio,tuberculosis y otras causas.
La figura del escritor, tanto como su obra, marcó profundamente la literatura de su país y puede decirse que de todo el mundo. Ejerció gran influencia en la literatura simbolista francesa y, a través de ésta, en el surrealismo, pero su impronta llega mucho más lejos: son deudores suyos toda la literatura de fantasmas victoriana y, en mayor o menor medida, autores tan dispares e importantes como Charles BaudelaireFedor DostoyevskiFranz KafkaH. P. LovecraftAmbrose Bierce,Guy de MaupassantThomas MannJorge Luis BorgesClemente PalmaJulio Cortázar, etc. El poeta nicaragüense Rubén Darío le dedicó un ensayo en su libro Los raros.
Poe hizo incursiones asimismo en campos tan dispares como la cosmología, la criptografía y el mesmerismo. Su trabajo ha sido asimilado por la cultura popular a través de la literatura, la música, tanto moderna como clásica, el cine (por ejemplo, las muchas adaptaciones de sus relatos realizadas por el director estadounidense Roger Corman), el cómic, la pintura (varias obras de Gustave Doré, v. gr.) y la televisión (cientos de adaptaciones, como las españolas para la serie Historias para no dormir). (Véase Repercusión de Edgar Allan Poe.)
En una de sus cartas, dejó escrito:
Mi vida ha sido capricho, impulso, pasión, anhelo de la soledad, mofa de las cosas de este mundo; un honesto deseo de futuro.

Gabriel García Márquez - Crónica de una muerte anunciada

El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5,30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo. Había soñado que atravesaba un bosque de higuerones donde caía una llovizna tierna, y por un instante fue feliz en el sueño, pero al despertar se sintió por completo salpicado de cagada de pájaros. "Siempre soñaba con árboles", me dijo Plácida Linero, su madre, evocando 27 años después los pormenores de aquel lunes ingrato. "La semana anterior había soñado que iba solo en un avión de papel de estaño que volaba sin tropezar por entre los almendros", me dijo. Tenía una reputación muy bien ganada de intérprete certera de los sueños ajenos, siempre que se los contaran en ayunas, pero no había advertido ningún augurio aciago en esos dos sueños con árboles que él le había contado en las mañanas que precedieron a su muerte.



Gabriel José de la Concordia García Márquez es un novelista colombiano, escritor de cuentos, guionista y periodista. Nacido en la Región Caribe, en el municipio de Aracataca (Magdalena), el 6 de marzo de 1927. Es conocido familiarmente como "Gabo " (y también Gabito) (hipocorístico guajiro para Gabriel), desde que su compañero del diario bogotano El Espectador, José Salgar, comenzara a llamarle así. En 1958, se casó con Mercedes Barcha, tienen dos hijos, Rodrigo y Gonzalo.
Es considerado uno de los autores más significativos del siglo XX. Obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1982, según la laudatoria de la Academia Sueca "por sus novelas e historias cortas, en las que lo fantástico y lo real son combinados en un tranquilo mundo de imaginación rica, reflejando la vida y los conflictos de un continente".1 Su novela más reconocida internacionalmente es Cien años de soledad.